Strmusic

Forma de vida con cierto Síndrome de Diógenes que subsiste en un pequeño espacio cerrado, donde hay estanterías repletas de abundantes cartones de colores, los cuales contienen plásticos negros con música grabada en ellos.

 

En ese diminuto zulo también se hallan cajas con discos compactos y cintas, latas de pintura, marcadores, fanzines y pegatinas…

 

El espécimen se nutre de ondas sonoras que se emiten de manera constante e ininterrumpida a través de potentes altavoces conectados a aparatos electrónicos obsoletos.

 

Cada poco tiempo, cuando suena como reclamo el timbre del bloque, la criatura acude con nerviosismo y sin demora al encuentro de la hembra cartera para que le sea entregado algún paquete de interesante contenido sonoro.

 

Si decide abandonar la guarida, recubre su cuerpo con unos amplios pelajes que le protegen del frío y remarcan su identidad en el entorno donde se mueve. Estos pueden ser coloridos chandales si quiere destacar su posición en la zona, o negras sudaderas con capucha si quiere camuflarse o pasar desapercibido entre el resto de individuos.

 

El hábitat natural por donde se mueve diariamente suele ser las calles y bocacalles estrechas del centro de la urbe o de los barrios periféricos de la capital zaragozana. También puede encontrarse merodeando por estaciones de tren, túneles o fábricas abandonadas.

 

Por las citadas zonas, el ser se desplaza cauto y sigiloso, atento a miradas de individuos no afines a él, con el objetivo de aprovechar sus descuidos y poder marcar su territorio, dejando su huella plasmada donde otros de su misma especie también lo han hecho. Para ello debe permanecer alerta de no convertirse en presa de su enemigo natural, los depredadores azules, que suelen merodear en parejas dentro de ruidosos vehículos.

 

Este espécimen, muestra a su vez interés en las huellas dejadas por otros individuos o colectivos de su especie llamados crews, ya sea en foma de tag chapa, mural, tren, cierre, flop, color o plata…intentado a su vez captarlas y dejarlas registradas y recopiladas para su posterior deleite, compartiendo e intercambiando dichos trofeos con otros miembros de su comunidad.

 

Le encanta el olor a pintura y el sonido de las bolas rebotando en el interior de una lata.

 

Recientes pruebas científicas realizadas sobre el sujeto han permitido descifrar su código genético, lo que en conclusión nos permite afirmar que, al igual que el resto de los miembros de su especie, este sujeto tiene impreso en su ADN, una permanente búsqueda de la esencia más pura del movimiento Hip Hop.

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